
Desde nuestra Agenda Pastoral, la Diócesis de Barrancabermeja, nos invita a reflexionar en el mes de Noviembre sobre el llamado a la Santidad y participación por gracia de Dios a la Eternidad. El texto bíblico propuesto para este mes es del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-10. Reflexionemos:
NOVIEMBRE: LLAMADOS A LA SANTIDAD Y A LA ETERNIDAD
LEMA: Compartiendo el Kerigma... somos Bienaventurados
VALOR: Humildad
TEXTO BÍBLICO:
Efesios 1, 3-10: "Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor"
ACCIÓN SIGNIFICATIVA: Expo-santidad. Se organiza un stand en el templo durante el mes, con los méritos de varios santos y el testimonio de santidad en nuestros fieles.
LECTIO DIVINA
Diálogo de Efesios 1, 3 - 10
LECTURA: Lee y relee el texto con atención y respeto.
MEDITACIÓN: Detente en cada uno de los versículos que contengan palabras claves para meditar.
El primer gesto divino, revelado y actuado en Cristo, es la elección de los creyentes, fruto de una iniciativa libre y gratuita de Dios. Por tanto, al principio, "antes de crear el mundo", en la eternidad de Dios, la gracia divina está dispuesta a entrar en acción. Desde la eternidad estamos ante los ojos de Dios y él decidió salvarnos. El contenido de esta llamada es nuestra santidad.
La gracia, que el Padre nos concede en el Hijo unigénito, es, por tanto, manifestación de su amor que nos envuelve y transforma. El Señor, con su sangre, ha limpiado vuestra vida y nos ha dado esperanza de salvación.
El misterio de su voluntad divina tiene un eje que está destinado a coordinar todo el ser y toda la historia, llevándolos a la plenitud querida por Dios: es el plan de recapitular en Cristo todas las cosas. En ese plan, destaca Cristo, jefe del cuerpo de la Iglesia, pero también eje que recapitula en sí todas las cosas del cielo y de la tierra. Se superan la dispersión y los límites y se configura ese momento culminante, que es la verdadera meta del proyecto que la voluntad divina había preestablecido desde el principio.
ORACIÓN: Dirígete directamente a Aquel cuya Palabra has escuchado y acogido en tu corazón.
ACCIÓN: ¿Qué compromiso de acción debo asumir?